La complementariedad herramienta útil para conciliar trabajo y hogar

Para hablar de complementariedad es menester iniciar, por lo que esta por encima de esa cualidad humana, la dignidad de la persona.

Los principios en el sentido estricto, responden al sentido de justicia, equidad o en general a temas de moral. No tipifican comportamientos específicos, sino que son razones objetivas para decidir en un determinado sentido. Su aplicación en la rutinaria vida del derecho debe ser el pan de cada día, de cualquier hombre de derecho. Por ende el principio de dignidad humana en las últimas décadas ha cobrado una importancia creciente en el ámbito social, jurídico y ético. Es muy notorio que todas las Declaraciones de derechos humanos desde el texto de 1948 hasta nuestros días,  coloquen a éste principio en un lugar preponderante. La Carta de derechos fundamentales de la Unión europea en su articulo 1 expresa: “ La dignidad humana es inviolable. Será respetada y protegida.” Asi mismo se ha posicionado de manera sorprendente en el ámbito de lo denominado BIODERECHO. Nuestra Constitución siguiendo el sentido humanista recoge en su arto 5Cn “Son principios de la nación nicaragüense: la libertad; la justicia, el respeto a la dignidad de la persona humana…” Esto nos arroja entonces a concluir que este principio se ha consolidado en la “conciencia jurídica general” el principio de dignidad en sí mismo es la fundamentación de los derechos humanos. En las discusiones de alto nivel, debates sociales, jurídicos y éticos, la mayoría concuerdan que el reconocimiento del principio de la dignidad humana como medida ética de cualquier normativa jurídica es su fundamento. Este principio por ende es un principio ético-jurídico diferente a los principios técnico-jurídicos. Es el axioma jurídico por excelencia, irreductible perteneciente a la esencia. En una concepción filosóficas los estudiosos del término expresan que es un concepto metafísico. Asi mismo si admitimos que la dignidad, como dimensión intrínseca del ser humano, posee un carácter ontológico, más que algo demostrable, seria en buena lógica la premisa de la demostración. Las dignitates, significaban para los medievales, lo mismo que los axiomas,  para los griegos. Se trataba de proposiciones evidentes en si mismas, principios de una demostración y por consiguientes indemostrables.

Tomas de Aquino, este autor sostenía en el Libro la Suma Teológica que el “termino dignidad es algo absoluto, y pertenece a la esencia”., agregaba más adelante en su obra “es evidente por si misma cualquier proposición cuyo predicado pertenece a la esencia del sujeto”. Esto destacaba el carácter ontológico, y autoevidente de la dignidad. Conviene señalar que el mismo Tomas de Aquino añadía que “hay axiomas o proposiciones que son evidentes por si mismas para todos” y tales son aquellas cuyos términos son de todos conocidos como “el todo es mayor que la parte” o “dos cosas iguales a una tercera son iguales entre si”. Así pasaría por ejemplo en este axioma: “todo ser humano posee dignidad”.

 

Teniendo claridad del significado de dignidad, es más fácil por tanto hablar de una genuina relación humana entre varón y mujer, que solo será posible y exitosa si existe y se cultiva la complementariedad.  En la familia como comunidad de personas, que poseen dignidad propia, existe una forma particular de relacionarse, distinta cuando nos relacionamos en lo laboral, en lo organizacional, u otro ámbito. La clave esta en distinguir quienes se relacionan y -porque- y este porque es el que da sentido a las otras características que recoge el concepto de familia. Las personas dentro de la familia desempeñan funciones para vivir su propia realidad. Por tanto, la familia tiene ámbitos y maneras de incidir y mostrarse, pero siempre lo hará como un “nosotros”. Para que la persona muestre sus potencias, es necesario que esa realidad concreta y singular pase a ser un “ámbito”. (Aurora Bernal). La autora define ámbito como la relación de una persona con su realidad que le abre la posibilidad de creación que configurara su ámbito. La capacidad de transformar su realidad en pocas palabras. En esta dinámica de familia existe un dúo que propicia y elige libremente como relacionarse entre si-los cónyuges- primeros en formar esa familia, pero tienen doble liderazgo, por una parte el ser esposos, y por otra el ser padres.

El ser distintos, pero a la vez iguales en dignidad, propicia una colaboración de compromiso, una entrega desde la propia sexualidad, en el modo femenino y al modo masculino. Si la ciencia ha demostrado que ambas personas tienen características similares, pero con formas de expresión distinta, nos explica cómo se complementan. La naprotecnologia es una explicación objetiva de como biológicamente ambos sexos, son exactamente complementarios. Si lo somos desde el punto de vista de nuestra sexualidad que más será desde nuestra psiquis.

La elaboración de un plan de vida como matrimonio y familia, nos dará la pauta de nuestras prioridades, enfocada desde un “nosotros” no desde un “Yo”. Priorizar el plan familia nos llevara más rápido a la meta, que es organizar todo de cara al bienestar de todos y no solo de unos cuantos.

Armonizar el trabajo del hogar, el profesional con el cuido y crianza de la prole es nuestra meta, saber que mi cónyuge aporta desde su visión masculina o femenina tranquiliza el diario vivir. Es oportuno asi mismo referir que el problema no se da fuera de la esfera del hogar, sino cuando ambos padres se interrelacionan dentro del ámbito familiar, en la que el trabajo desigual de las labores hogareñas desestabiliza a los cónyuges. La mujer demanda más aportes físicos del hombre en el hogar, y este a su vez necesita ser reconocido por el trabajo realizado. Ha sido muy útil en los movimientos pastorales, el abordar el trabajo en el hogar, y cada día el hombre hace suyo también ese ámbito, el de los quehaceres. Pero no se trata de que solo los padres realicen tareas, sino formar a los hijos e involucrarlos, acorde a su edad, en tareas en el hogar que propicien la colaboración de todos.

“Si se reconoce al otro cónyuge como padre o como madre, se acepta su sexo, entendiendo este proceso con un sentido personal y no solo sociocultural”. (Aurora Bernal). He de hacer notar que hay toda una campaña de desprestigio a la figura del varón, un obscurecimiento de la paternidad que influye enormemente en el desarrollo psicológicos de los hijos, en su aprendizaje, entre otros importantes aspectos. El ser padre antes se aprendía por imitación de generación en generación, pero hoy los jóvenes han perdido el punto de referencia, funcionando en muchas ocasiones por intuición llena de perjuicio- la masculinidad y paternidad ha de ser recuperada y no superada. “El varón es indispensable en el desarrollo de la persona” – decía su autor.

Aunque para lograr una mejor complementariedad en la familia, se requiere la libre decisión de los cónyuges, y se hace necesario recordar que también es tarea del Estado propiciar la conciliación entre trabajo y familia. Entre mas atendida la familia por los directamente responsables (padres) menos trastornos sociales tendrá esa nación, pero que para el concurso de ello será necesario el involucramiento de la familia, la sociedad civil y el Estado que permitan legislaciones con perspectiva de familia.

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