Administración ruinosa de bienes de los hijos en sentencia de familia

CUIDO Y CRIANZA NO ES LO MISMO QUE REPRESENTACIÓN LEGAL

Es de interés analizar la sentencia N° 295-2019 emitida por el Juzgado Tercero de Familia, porque representa serios avances jurisprudenciales en materia de familia, que por medio de una demanda de rendición de cuentas contra la madre, nos involucra a los notarios para tener cuidado cuando expedimos escrituras publicas relacionadas con bienes familiares.

Planteamiento de la Demanda.

El demandante presenta una demanda de rendición de cuentas sobre la mitad indivisa de un bien inmueble, que el progenitor había cedido a su hijo, por medio de un acuerdo extra-proceso de división de bienes en común, en vista que el bien inmueble anteriormente estaba a favor de ambos progenitores. En dicho acuerdo se estableció previendo a futuro la enajenación, que para tal transacción era necesario observar:  a) la petición de autorización judicial para la venta o gravamen de la mitad indivisa perteneciente al menor y b) se requeriría la firma y comparecencia conjunta de ambos padres y c) además que la mitad indivisa del inmueble perteneciente al menor, no podría tener un valor inferior a los sesenta mil dólares. D) que el producto de cualquier transacción de ese inmueble será usado o invertido en otra casa en la que se inscribirá a favor de la madre y del menor (mancomunada). Este acuerdo fue acompañado en su momento en la demanda de disolución del vinculo matrimonial que quedo homologado por sentencia del juzgado segundo de familia. En este proceso se llegó a la disolución quedando el cuido y crianza a favor de la madre. Posteriormente se llego el día en que al fin el bien inmueble encontró comprador, ambos padres sometieron otra demanda solicitando autorización para enajenar el bien inmueble del menor hijo, tal como había quedado establecido en la demanda de divorcio que anexaba el acuerdo homologado, siendo autorizada por juez de familia. Hasta aquí, marchaba todo bien, una vez con la sentencia de autorización de enajenar por el Juzgado Cuarto de familia, la madre comparece en nombre propio y de su menor hijo ante notario publico para realizar la venta del bien inmueble a un tercero, no observando el Notario que se trataba de un menor de edad con derecho sobre mitad indivisa. El notario autoriza la escritura de traspaso de la propiedad (madre-hijo) al tercero sin que compareciera el padre, lo sorprendente del asunto que la madre era abogado. Consumada la transacción el tercero procede a inscribir su escritura a su favor.

Sin embargo, es mas alarmante encontrar que en dicha escritura se fijo el precio de forma divisa, la mitad perteneciente a la madre fue vendida por 5 mil dólares y la del menor por los $60 mil dólares estipulada en sentencia como precio mínimo. El asunto no para ahí, pues la madre al haber firmado dicha escritura de traspaso a incumplido la sentencia que contenía el acuerdo homologado de las condiciones para la enajenación del bien inmueble, por tanto, estaba obligada por Sentencia a rendir cuenta de dicha operación. El demandante, además de alegar la falta de cumplimiento del acuerdo, así mismo desde esa transacción pasaron 5 años y el menor no tiene a su favor ninguna propiedad, situación que dispara la alarma del padre y encuentra por medio de negativa de bienes que su menor hijo no tiene a su favor ningún bien.

Por otro lado, el padre conocía que se habían librado dos promesas de venta a favor de la madre, para adquirir la nueva casa, con mayor plusvalía y mejor zona, pero desconocía si ya se había librado venta definitiva. En una de las promesas se había prometido vender por la cantidad de $60,000 y la otra por la cantidad de $157,000 dólares entregándose en el acto notarial un adelanto de $78,500, empeora la situación y en la promesa se deja establecido que: “si producto de la venta y compra de la casa se llegare a generar un excedente financiero este saldo será depositado en un certificado a plazo  o una cuenta bancaria de ahorro del menor, los padre figuraran como firmas mancomunadas, libradores de dichos certificados. En los alegatos de la demanda el demandante expreso que el Padre no ha sido llamado a realizar estos actos jurídicos financieros y que además desconocía si existió un excedente y que no sabe el monto real de la transacción del bien inmueble originario. La petición central de la demanda se basa en pedir rendición de cuentas de la administración de los bienes del menor y del que debía informar porque desde que se vendió el terreno original no se ha hecho la venta definitiva del bien de forma mancomunada entre hijo y madre.  La judicial ordeno por medio de oficios rastrear las cuentas bancarias de la madre, así como los pagos realizados por el tercer adquiriente del bien inmueble, así mismo alego que no hubo una tasación y se pidió dicha tasación del bien inmueble, el destino del dinero, así como investigar a los que prometieron vender y si se realizo la escritura definitiva. La judicial concedió un plazo de seis meses para hacer la venta definitiva y en caso de incumplimiento el pago de un canon a favor del hijo de doscientos cincuenta dolares mensuales hasta satisfacer el valor de la mitad indivisa del menor. Así como que todos los gastos de inscripción corran a favor del progenitor condenado.

CUIDO Y CRIANZA Y REPRESENTACIÓN LEGAL

El análisis lo haremos en base a estas dos figuras jurídicas contempladas en el código de familia, que presumimos ha sido el talón de Aquiles del error en el actuar notarial que pudo haber evitado este devenir jurisdiccional.

El cuido y crianza es el deber del progenitor, que en la cotidianidad estará dedicado diligentemente al cuidado y responsabilidad de sus hijos, así mismo su crianza, entiéndase como el acto de alimentar y dar cuidados a alguien para que pueda subsistir. En el presente caso, sobrevino el error de hacer comparecer a un progenitor que la sentencia otorgo el cuido y crianza y se descuido o obvio sorprendentemente la representación legal. Es importante resaltar y ratificar que el divorcio de los cónyuges no con lleva el divorcio sobre la representación legal que tienen los padres de forma conjunta sobre los hijos.  El articulo 270, 274, 276, y el 280 regula esa representación legal.

Arto 270: La representación legal de los hijos e hijas que se encuentren bajo la autoridad parental, será ejercida conjuntamente por el padre y la madre, o uno de ellos cuando falte el otro, o quien tenga la representación declarada judicialmente…”.

El segundo punto de análisis, que arroja dicha sentencia es la importancia de la administración de los bienes que ostenta el progenitor en la cual recae el cuido y crianza, puesto que el deberá de administrar los bienes de su hijo como si fueran propios. En este sentido puede ser la pensión misma o un bien otorgado como fue el presente caso. La sentencia entonces viene a poner de relieve dos figuras inseparables como es la representación legal de ambos padres, y el deber de buen administrador de los bienes. Facultad que puede ser supervisada por medio de un juicio de rendición de cuentas sobre pensiones o bienes, que están regulados en los artos 285, 286, 288, 289, y 290 este último útil porque ante una mala administración, dolosa, inepta o ruinosa puede quitársele dicha facultad dejándose sentado asi: “ El padre o la madre perderá la administración de los bienes del hijo, hija o mayor discapacitado cuando pongan en peligro el patrimonio, sea ruinosa, se pruebe ineptitud para administrarlos o cuando se hallen reducidos a estado de insolvencia…”

La importancia de esta sentencia radica en la facultad de solicitar por medio de los juzgados la buena administración de los bienes otorgados a los hijos con la posibilidad inclusive de despojar de tal facultad al padre mal administrador.

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