CENSURA TOTALITARIA VIROSA

 

Ante la inesperada pandemia que vino a poner un peso mas a los ciudadanos nicaragüenses y al mundo entero, se suma otra más como es la “censura virosa” que ha dejado varios muertos, en los espacios disque democráticos como es la prensa escrita, redes sociales e inclusive en los espacios orales privados.

Un doloroso escenario, es que nos estemos acostumbrando a un “totalitarismo sanitario” impuesto por ambos lados, por un lado los escépticos y por otro los replegados a todo lo que sea cientificismo. Lo osado de este nuevo escenario, que tanto los que no apoyan el aislamiento social por varias razones inclusive sanitarias, y otros que si la apoyan y la promueven. Entonces nos vemos realmente enfrentados a una guerra no visible, pero si muertos visibles. AL estar en guerra, nos sentimos bajo ataque, vulnerables, en alerta máxima, corre en nosotros la adrenalina nocturna, y aparece el insomnio y otros efectos de la guerra, y entramos casi en paranoia.

La censura venga de donde venga, es un acto coercitivo que vulnera las libertades fundamentales, como el libre pensamiento, la libertad de conciencia, de expresión o de opinión. La censura abierta como solapada es un acto totalitario. Y el fenómeno se esta presentando con mucha frecuencia entre el periodismo “independiente” y el oficial. Existen en el plano de la opinión publica o generadores de opinión los que se aferran a un aislamiento o confinamiento absoluto, y que sueñan que así lo dicte el gobierno, para sentirse protegidos, y es un crimen para este grupo que alguien crea que no es necesario un aislamiento completo sino alternado, y más criminal hacerlo de manera pública.  Un claro ejemplo es Alemania y Japón, este último no tiene el aislamiento obligatorio, está cercano a China hasta el 25 marzo este país asiático sumaba 1.193 casos confirmados y 43 víctimas fatales, según el mapa del hospital Johns Hopkins y su estrategia es localizar el contagio y aislarlo. Y el otro grupo que se aferra a su trinchera del “aislamiento obligatorio”- interesante esta posición- porque el confinamiento es un “estado de excepción” que restringe las libertades individuales, pero lo que se cambio es lo lingüístico no su resultado porque es la coerción de las libertades fundamentales, bajo el paraguas de “razones sanitarias” y esto afecto algo mas significativo la libertad de culto. Lo irónico que éste estado de excepción no es discutido, ni criticado, es aceptado con tanta sumisión al planteamiento. Aquí lo que se esta jugando es que se nos quiere imponer de ambos lados un sentir comunitario único, uni-direccional, un solo pensamiento, una sola estrategia y no cabe discusión, discrepancia y se ataca a quien esgrime alguna perspectiva diferente. Y por tanto ambos lados de la sociedad entran en el malicioso juego de la CENSURA VIROSA.

En este juego no escapa la “oposición sanitaria”, es decir que ahora la bandera de lucha cambia ya no es los muertos de abril, los presos políticos sino la pandemia y como se está ocupando la crisis para el beneficio político. No matemos el análisis crítico, el pensamiento independiente, y la libertad de expresar lo que se cree desde la base de su propia experiencia. Censurar es delictivo.

Facebook Comments

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *