Los niños, solidaridad y diálogo

Con mucha indignación, repudio y rechazo muchos ciudadanos se han sumado solidariamente al menos en las redes sociales, en otros medios, en conversaciones y tertulias laborales sobre los casos de los niños humillados, expulsados, rechazados, discriminados y hasta asesinados en los últimos días.
Lo lamentable en los dos casos es que provino de “personal de seguridad” ya sea privada o en el caso de la niña asesinada por fuerzas policiales, el común denominador su uniforme, su envestidura y su arma. Y no es antojadizo que lo he puesto entre comillas, porque realmente han perdido su visión y misión en el deber de cumplimiento, como es el servicio y la seguridad.
Para muchos ciudadanos la policía ya representa un cuerpo amenazante, es ya para muchos un enemigo ciudadano, un grupo de armados que te pueden fregar, a como dice el nicaragüense “te la pueden montar”. Una policía que no toma denuncias, que discrimina, una policía que te atiende si llegas bien vestido, si no te dejan esperando para que te aburras y desistas de poner la denuncia, que solo está allí para multar, no para servir. He sido testigo de esto, porque me toca muchas veces acudir allí con mis representados.
También esa solidaridad es una voz que se ha levantado porque muchos ciudadanos son discriminados en todos los ámbitos, sectores de la población no escuchados y olvidados, campesinos perseguidos, ultrajados, organizaciones constituidas excluidas, diputados destituidos, trabajadores con bozales, mujeres no atendidas por violencia más bien vulgarizadas en las mismas estaciones, sindicatos silenciados, el fuero ha desaparecido, se prefiere favorecer al capital. Ciudadanos que reclaman sus derechos son perseguidos sutilmente, amenazas directas o indirectas a empresarios y su estabilidad económica.
Cuando a los hijos no se les escucha en los hogares, el resultado son hijos rebeldes, desorientados, hijos resentidos. ¿Qué pasa que no se propicia una Institucionalidad del diálogo, del acercamiento de todos los sectores?- ¿Qué pasa que aumenta la inseguridad y la agresividad? ¿Qué factores institucionales provocan estas actitudes? – ¿Por qué tener miedo al diálogo, al enfrentar las quejas, las denuncias, la inconformidad? – ¿Por qué tapar la ineficiencia, la injusticia, la discriminación? Construyamos puentes de acercamientos, de dialogo sincero para que luego no nos lamentemos si ya ingresamos a la lista de los países más violentos.
¡La violencia se genera en gran medida cuando las personas no son escuchadas, cuando son ignoradas, o discriminadas! El amor no es un sentimiento, es un compromiso. Comprometámonos desde nuestros hogares al dialogo, a expresar con respeto nuestros desacuerdos y buscar juntos soluciones para ir formando ciudadanos probos e íntegros.


Jessica López Mendoza – Abogada especialista en Familia

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